ACERCA DE
EL NIÑO, LA NIÑA Y
LA OSCILACION DEL SUR
Originalmente,
el nombre El Niño fue aplicado a un
flujo de agua cálida que corre hacia el sur a lo largo
de la costa ecuatoriana procedente de la Bahía de Panamá.
Este flujo ha sido históricamente referido como la Corriente
del Niño. Como tal, la Corriente del Niño
es un evento de carácter estacional ya que, con variable
intensidad, se manifiesta cada año en los meses de invierno
(diciembre-abril) y es la responsable de la presencia de aguas
relativamente cálidas a lo largo de la costa ecuatoriana
durante esta época. El alcance hacia el sur de la Corriente
del Niño varía de año-a-año dependiendo
de la intensidad de la misma, pudiendo en algunas ocasiones
llegar sólo hasta la Puntilla de Santa Elena y, en otras,
avanzar hasta la región norte de Perú. El nombre
El Niño le fue dado en alusión al Niño
Jesús debido a que normalmente la corriente comienza
a manifestarse en las proximidades de la Navidad. Por su parte,
los términos Fenómeno El Niño, evento
El Niño o simplemente El Niño,
describen a una anomalía océano-atmosférica
de gran escala caracterizada fundamentalmente por el influjo
no-periódico
de aguas extremadamente cálidas en el Océano
Pacífico tropical oriental, particularmente frente a
la costa sudamericana. Estas invasiones de agua anormalmente
cálida producen dramáticos cambios en los regímenes
meteorológicos, oceánicos y biológicos
de la región. Condiciones océano-atmosféricas opuestas
a las de El Niño caracterizan a los eventos La
Niña.
Las anómalas condiciones océano-atmosféricas
observadas frente a la costa sudamericana durante el desarrollo
de los eventos cálidos El Niño y los eventos
fríos La Niña, están relacionadas con
fluctuaciones en la intensidad de la circulación general
atmosférica sobre la región Indo-Pacífico
denominada la Oscilación del Sur. Estas fluctuaciones
(la Oscilación del Sur) están, a su vez, dominadas
por un intercambio de aire entre el centro de Alta Presión
del Pacífico suroriental (centrado en aproximadamente
30°S y 100°W) y el centro de Baja Presión de
Indonesia y norte de Australia. Para representar la Oscilación
del Sur se ha establecido un Indice, el cual es calculado a
partir de las diferencias de presión atmosférica
entre sitios que representan el centro de Alta Presión
del Pacífico suroriental (Tahití) y el centro
de Baja Presión de Indonesia y norte de Australia (Darwin).
De esta manera, queda definido el Indice Tahití-Darwin
o Indice T-D, el cual es positivo cuando la diferencia de presión
entre estos dos centros es mayor que lo normal (fase positiva)
y negativo cuando la diferencia es menor que lo normal (fase
negativa). El estado extremo de la fase positiva de la Oscilación
del Sur, caracterizado por valores positivos altos del Indice
T-D, inusualmente bajas temperaturas superficiales en el Pacífico
central y oriental, fuertes vientos alisios ecuatoriales y
déficit de precipitaciones en el Pacífico central
y oriental, es referido con el término La Niña.
Por su parte, el estado extremo de la fase negativa de la Oscilación
del Sur, caracterizado por valores negativos bajos del Indice
T-D, anormalmente altas temperaturas superficiales en el Pacífico
central y oriental, débiles vientos alisios ecuatoriales
y fuertes precipitaciones en el Pacífico central y oriental,
es referido con el término El Niño. Entre estos
dos estados extremos existe una variedad de estados intermedios.
Durante los eventos
El Niño, la acumulación
de agua cálida a lo largo de la costa ecuatoriana es
excesiva; muchos stocks de peces prácticamente desaparecen
reduciendo drásticamente las capturas de la flota pesquera
y muchas aves marinas, dependientes de los peces para su alimentación,
mueren en grandes cantidades. Además, el litoral ecuatoriano
sufre fuertes precipitaciones debido principalmente a un anormal
desplazamiento hacia el sur de la Zona de Convergencia Intertropical
de vientos (ZCIT); esto produce severos daños a los
cultivos de la región como consecuencia de las desastrosas
inundaciones. Contrariamente, durante los eventos La Niña,
el enfriamiento de la superficie del mar a lo largo de la costa
ecuatoriana contribuye a estabilizar la baja atmósfera,
provocando un déficit de precipitaciones en la región
litoral; se producen también alteraciones en la distribución
y abundancia de los stocks de peces, favoreciendo a algunas
pesquerías y perjudicando a otras.
Desde
1980, eventos El Niño que impactaron la costa
sudamericana han ocurrido en 1982-83, 1987, 1992 y 1997-98,
siendo los de 1982-83 y 1997-98 los de mayor intensidad.
Durante el mismo período, eventos La Niña
de significativa intensidad han ocurrido en 1988, 1999-2000
y 2007-2008.